MEMORIA WRC: Ocurrió el 24 de noviembre de 1998 en los tramos galeses del Rally RAC de Gran Bretaña. Una biela del Toyota Corolla rompió el sueño de Sainz y Moya en el momento más inverosímil jamás visto en el deporte de motor.


🏆 El Contexto: Un duelo titánico hasta la última prueba

El Campeonato Mundial de 1998 llegaba a su cita final con la tensión al límite. Carlos Sainz (Toyota Corolla WRC) y el finlandés Tommi Mäkinen (Mitsubishi Lancer Evo V) se jugaban la corona en los fríos y embarrados tramos de Gran Bretaña.

Mäkinen partía con una ligera ventaja de dos puntos, pero el drama no tardó en golpear su puerta:

  • 💥 El abandono prematuro de Mäkinen: En la primera etapa del rally, el finlandés golpeó un bordillo y arrancó la rueda trasera derecha de su Mitsubishi. Sin posibilidad de continuar, quedó fuera de carrera.
  • 🎯 La ecuación del título: Con su gran rival retirado, las cuentas para Sainz eran sencillas: le bastaba con terminar la prueba entre los cuatro primeros clasificados para proclamarse tricampeón del mundo.

⏱️ Una gestión impecable durante tres días

Sainz y su copiloto Luís Moya ejecutaron una estrategia fría y perfecta. Sin arriesgar en el traicionero hielo galés, mantuvieron un ritmo firme y consolidaron una cómoda cuarta posición durante todo el fin de semana.

A falta de disputar el último tramo cronometrado —una breve superespecial de exhibición en Margam Park—, el título estaba prácticamente asegurado. La fiesta en el box de Toyota Gazoo Racing ya había comenzado.


🎬 Los 500 metros más largos de la historia del motor

Lo que sucedió a pocos metros de la línea de meta roza lo irreal. Cuando el Corolla WRC divisaba el arco final, el motor cedió sin previo aviso:

  1. ⚙️ La rotura de biela: Una biela atravesó el bloque del motor, provocando una llamarada bajo el capó y deteniendo el vehículo por completo a tan solo 500 metros de coronarse.
  2. 👨‍🚒 La lucha contrarreloj: Envueltos en humo, Sainz y Moya bajaron del coche desolados. Intentaron empujar el coche, usaron el extintor e intentaron un último arranque a la desesperada, pero el motor estaba muerto.
  3. 📻 La frase que quedó para la historia: En un ataque de pura impotencia, Moya estampó su casco contra la luneta trasera. Acto seguido, la radio captó la mítica plegaria que conmocionó al deporte español:

«¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡Trata de arrancarlo por Dios!»


📊 El Inesperado Campeón

Al no poder cruzar la meta por sus propios medios, la pareja española fue clasificada como retirada, perdiendo de golpe todos los puntos del rally.

Tommi Mäkinen, que ya se encontraba en el hotel haciendo las maletas tras su abandono días atrás, recibió la noticia por teléfono y se proclamó Campeón del Mundo de 1998 de la manera más inverosímil posible.


📱 ¿Recuerdas aquel momento?
Aquel episodio en Margam Park quedó grabado en la retina de todos los aficionados como el momento de mayor dramatismo en la historia del Mundial de Rallyes. Sigue más historias legendarias del WRC en ZonaWRC.